La barrera del 30% se ajusta a la posición inicial que defendían los Estados miembros de la UE, mientras que el Parlamento aspiraba a fijar el nivel en un 35% para 2030 con un paso intermedio del 20% en 2025.
El acuerdo establece también un sistema de supercréditos para
recompensar a los fabricantes que apuesten por tecnologías más
innovadoras hasta 2025, fecha a partir de la cual se establece un
objetivo no vinculante de forma que los fabricantes con ventas por
encima del 2% de camiones nuevos eléctricos y de hidrógeno podrán
flexibilizar sus objetivos de reducción de CO2.